miércoles, 7 de marzo de 2012

MOTIVACIÓN Y RECOMPENSA


Cuando las metas no son asequibles para todos, si existe éxito uno tiende a continuar esforzándose, pero si el resultado es la vergüenza y las recriminaciones a uno mismo, nadie quiere seguir.

La mayor parte de los estudiantes no sólo no comprenden que el fracaso es una parte importante de la solución del problema, sino que en la mente de los niños/as se forma la idea de que pedir ayuda implica de modo táctico ser estúpido (Graham y Barker, 1990).

Las recompensas competitivas si las proporcionamos de forma adecuada, en número suficiente, incitaremos a los estudiantes pasivos.

Recompensar innecesariamente (exceso de justificación) por hacer algo que ya gusta (motivado intrínsecamente) puede debilitar el interés por la tarea.

Cuando se ofrece a los estudiantes recompensas por su buena conducta y su buen trabajo escolar, se vuelven oportunistas e intentan conseguir el máximo de recompensa con el mínimo esfuerzo (Principio del mini-maxi).

La clave para motivar de forma adecuada a los alumnos/as, depende de proporcionar a cada uno una instrucción que nos sea muy fácil ni muy difícil. Implica fomentar creencias sobre la capacidad que capaciten a los estudiantes, no que los limite de forma indebida.


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